El debate sobre la rendición Al amanecer del día siguiente, Sun Quan convocó a sus oficiales al gran salón. Todos los funcionarios civiles y militares se reunieron. Zhou Yu, tomando la iniciativa, hizo que Zhang Zhao expusiera los argumentos a favor de rendirse ante Cao Cao. Zhang Zhao argumentó que Cao Cao poseía un ejército vasto e imparable, lo que hacía la resistencia una tarea imposible. Zhou Yu, tras escucharlo, respondió indignado: -¡Esas son palabras de un estudioso necio! Desde su fundación, Jiangdong ha pasado por tres generaciones de gobernantes. ¡No podemos abandonar nuestra herencia de la noche a la mañana! Sun Quan, entonces, le preguntó por una estrategia para repeler al enemigo. Zhou Yu respondió: -Aunque Cao Cao ostenta el título de Primer Ministro de la dinastía Han, en realidad es un traidor. Las tropas de Jiangdong son valientes, contamos con suficientes provisiones y el General Sun es sabio y valiente. ¡No hay razón para rendirse ante ese usurpador! Además, ha cometido numerosos errores estratégicos: su retaguardia no está asegurada, pues el norte sigue inestable; sus soldados no están entrenados para la guerra naval; el invierno está en su punto más álgido, sin pasto para sus caballos; y sus tropas, provenientes del norte, no están acostumbradas al clima del sur. Aunque tenga muchos soldados, ¡su derrota es inevitable! Dadme un ejército de miles de hombres y garantizaré la victoria para nuestro señor. Sun Quan, lleno de entusiasmo, exclamó: -¡Tus palabras coinciden con mi voluntad! Acto seguido, desenvainó su espada y de un solo tajo cortó una esquina de la mesa. -¡Quien vuelva a hablar de rendición terminará como esta mesa! Tras esto, otorgó su espada a Zhou Yu y lo nombró Gran Comandante; Cheng Pu fue asignado como su segundo al mando y Lu Su como Capitán Asesor. El plan de Zhou Yu Zhou Yu movilizó su ejército y estableció su campamento cerca de Sanjiangkou. Luego, regresó a su residencia para discutir estrategias con Zhuge Liang. Zhuge Liang, consciente de que Sun Quan todavía temía la superioridad numérica de Cao Cao, aconsejó a Zhou Yu que le demostrara la verdadera fortaleza del enemigo. Esa misma noche, Zhou Yu visitó a Sun Quan y lo encontró preocupado. Le explicó que el número de tropas de Cao Cao era en su mayoría una ilusión, y logró disipar sus dudas. Sun Quan se mostró aliviado y Zhou Yu, tras despedirse, pensó para sí mismo: -Zhuge Liang ha previsto perfectamente los pensamientos de nuestro señor y es más astuto que yo. Si lo dejamos vivir demasiado tiempo, podría convertirse en una amenaza para Jiangdong. ¡Es mejor eliminarlo ahora! Esa misma noche, convocó a Lu Su y le comunicó su intención de matar a Zhuge Liang. Lu Su, alarmado, respondió: -No podemos hacerlo. Aún no hemos derrotado a Cao Cao. Si eliminamos a un hombre sabio, nos debilitaremos. Zhou Yu replicó: -Pero si ayuda a Liu Bei, se convertirá en un problema para nosotros. Lu Su propuso entonces que su hermano, Zhuge Jin, intentara persuadir a Zhuge Liang de unirse a Sun Quan. Zhou Yu aceptó. La trampa para Zhuge Liang Zhuge Jin se reunió con su hermano y le apeló al vínculo familiar. Sin embargo, Zhuge Liang, con una sonrisa, le dijo: -Hermano, si vienes a persuadirme, mejor considera unirte a Liu Bei. Así, podríamos estar juntos. Zhuge Jin quedó sin palabras y regresó con Zhou Yu. Zhou Yu, al ver frustrado su plan, ideó otra estratagema: enviar a Zhuge Liang a interceptar la ruta de suministros de Cao Cao, esperando que muriera en la misión. Zhuge Liang aceptó sin dudarlo. Preocupado, Lu Su fue a advertirle: -¿Estás seguro de que tendrás éxito? Zhuge Liang sonrió: -Domino el combate en el agua, en tierra y con caballería. ¡No tengo nada que temer! No como Zhou Yu, que solo sabe luchar en el agua. Lu Su informó a Zhou Yu, quien furioso exclamó: -¡Cómo osa burlarse de mí! ¡No necesito que vaya, lo haré yo mismo! Lu Su regresó con Zhuge Liang, quien rió y dijo: -Zhou Yu solo quería usar a Cao Cao para matarme. Sabía que se ofendería con mis palabras. Ahora lo importante es que Wu y Shu trabajen juntos. Si nos enfrentamos entre nosotros, la victoria será imposible. Dile a Zhou Yu que reconsidere. Lu Su transmitió el mensaje y Zhou Yu, aunque molesto, accedió. El ardid de Zhou Yu Días después, las fuerzas de Cao Cao se enfrentaron con la flota de Gan Ning. En el fragor de la batalla, Gan Ning derribó a un general enemigo con una flecha, desatando el caos entre los soldados del norte, poco acostumbrados al combate naval. Cao Cao, derrotado, ordenó a Cai Mao y Zhang Yun reforzar el entrenamiento de la marina. Mientras Zhou Yu estudiaba las defensas enemigas, descubrió que la flota de Cao Cao era sorprendentemente organizada. Al preguntar quién era el estratega detrás de esto, le dijeron que eran Cai Mao y Zhang Yun. Decidió eliminarlos. En ese momento, Jiang Gan, antiguo compañero de estudios de Zhou Yu, se ofreció a persuadirlo para que se rindiera a Cao Cao. Zhou Yu, al enterarse de su llegada, sonrió y dijo: -¡Un embajador ha venido! Decidió engañarlo. Invitó a Jiang Gan a un banquete y, tras embriagarlo, dejó "accidentalmente" a su alcance una carta falsa que indicaba que Cai Mao y Zhang Yun planeaban traicionar a Cao Cao. Jiang Gan, convencido de su descubrimiento, huyó con la carta. Al leerla, Cao Cao, furioso, ordenó la ejecución de los dos almirantes. Cuando descubrió el engaño, ya era demasiado tarde. Zhou Yu había conseguido su objetivo.